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PLASTICIDAD NEURONAL E INCONSCIENTE

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Prefacio

Este libro es fruto de un encuentro. Encuentro entre dos cam­pos: psicoanálisis y neurociencias. Encuentro también entre dos personas: un neurobiólogo con experiencia psicoanalítica per­sonal y un psicoanalista dispuesto a incorporar lo que otras dis­ciplinas pueden enseñar al psicoanálisis. Encuentro, en fin, en torno de una comprobación común: la experiencia deja una huella. Esta afirmación ha sido confirmada de modo experimen­tal por aportes recientes de la neurobiología, que muestran cómo la plasticidad de la red neuronal permite la inscripción de la experiencia.1* Dicha plasticidad, considerada hoy en la base de los mecanismos de la memoria y del aprendizaje,2 es fundamen­tal para la neurobiología, ya que ha posibilitado salir de una visión estática del sistema nervioso. Actualmente, se sabe que los elementos más finos del proceso de transferencia de información entre las neuronas, o sea, las sinapsis, sufren una remo­delación permanente en función de la experiencia vivida. Los mecanismos de plasticidad operan a lo largo de la vida del indi­viduo y determinan de manera significativa su devenir.

Si bien los resultados experimentales que demuestran la exis­tencia de esta plasticidad son recientes, la hipótesis es antigua. Santiago Ramón y Cajal ya la había formulado hace más de un siglo:

Las conexiones nerviosas no son, pues, ni definitivas ni inmu­tables, ya que se crean, por decirlo de algún modo, asocia­ciones de prueba destinadas a subsistir o a destruirse según circunstancias indeterminadas, hecho que demuestra, entre paréntesis, la gran movilidad inicial de las expansiones de la neurona.3

El propio Freud había comprendido el papel de la plasticidad en mecanismos del aprendizaje y de la memoria.4 Esta hipóte­sis ha sido retomada muchas veces, especialmente por Donald Hebb en los años 194o.5 Dicho en otros términos, el terreno conceptual ya estaba preparado para recibir los datos experimenta­les. El premio Nobel de medicina 2000 otorgado a Eric Kandel vino a confirmar la importancia de los mecanismos de plasti­cidad para la neurobiología moderna.6

La idea de que la experiencia deja una huella es también cen­tral para el psicoanálisis, a través del concepto de huella mné­mica dejada por la percepción y de sus diferentes niveles de inscripción, ya sean conscientes o inconscientes. La originali­dad de la hipótesis de Freud radicó en suponer que no había una sola inscripción de la experiencia, sino que ésta era transcrita en diferentes sistemas, que llevaban así a la constitución de una vida psíquica inconsciente. Para la época, se trataba sólo de intui­ciones de Freud que la biología no era capaz de validar:

Es probable que los defectos de nuestra descripción desapa­recieran si en lugar de los términos psicológicos pudiéramos usar ya los fisiológicos o químicos [... ]. La biología es verda­deramente un reino de posibilidades ilimitadas; tenemos que esperar de ella los esclarecimientos más sorprendentes y no podemos columbrar las respuestas que decenios más adelante dará a los interrogantes que le planteamos.,

¿Acaso no nos hallamos hoy, a principios del siglo XXI, en una etapa del conocimiento biológico que permite objetivar la hue­lla producida por la experiencia, bosquejando un puente entre la huella psíquica y la huella sináptica establecida en la red neu­ronal?

En términos neurobiológicos, la huella es dinámica y está sujeta a modificaciones. Los mecanismos de su inscripción con­fieren a la red neuronal gran plasticidad, en el sentido original del término. De este modo, y sobre la base de la experiencia, se constituye una realidad interna, que obviamente puede ser cons­ciente y estar en la base de nuestros recuerdos que emergen a la conciencia, pero que puede ser también inconsciente y estar con­formada por inscripciones imposibles de evocar. Uno de los principales temas de este libro es, justamente, la exploración de los mecanismos que permiten establecer esta realidad interna inconsciente y, sobre todo, su grado de incidencia en el destino del sujeto. Siguiendo un enfoque heurístico, nos arriesgaríamos a decir que hemos intentado definir a grandes rasgos un modelo que, si bien puede ser discutido, resulta útil para aprehender la biología del inconsciente.

Las huellas se inscriben, se asocian, desaparecen, se modifi­can a lo largo de la vida por medio de mecanismos de la plasti­cidad neuronal. Estas huellas inscritas en la red sináptica deter­minarán también la relación del sujeto con el mundo exterior. Tienen, por ende, un efecto sobre su destino. He aquí un punto importante para señalar, ya que se podría deducir que por la plasticidad el sujeto es modificado permanentemente, partiendo cada día de una tabula rasa, sobre la que se inscriben nuevas huellas. Se plantearía, entonces, la pregunta sobre la conserva­ción de la identidad del sujeto a lo largo de su historia. Des­pués de todo, los mecanismos de la plasticidad tales como son descritos por la neurobiología implican la constitución de una huella, si no permanente, al menos durable. Ahora bien, plasti­cidad no es sinónimo de flexibilidad8 o de adaptabilidad permanente, ya que estas últimas despojan al sujeto de cierto deter­minismo y de cierto destino que le son propios.

La plasticidad participa en la emergencia de la individualidad del sujeto. Cada una de nuestras experiencias es única y tiene un impacto único. Por cierto, la plasticidad expresa en sí misma una forma de determinismo, pero mientras opera esta suerte de deter­minación del sujeto, éste se libera del determinismo genético. En efecto, si consideramos la experiencia como determinante en el devenir del sujeto, nos alejamos de un determinismo gené­tico exclusivo que determina desde un inicio su destino. La plas­ticidad sería, entonces, ni más ni menos que el mecanismo por el cual cada sujeto es singular y cada cerebro, único. ¡De allí el título de este libro: A cada cual su cerebro!

También hubiéramos podido titularlo: Las esculturas del inconsciente, en referencia a una escultura realizada en 1930 por Alberto Giacometti, "La hora de las huellas", que ilustra de modo sorprendente lo que acabamos de decir. En 1930, Giacometti afirma que ha realizado este tipo de escultura sin preguntarse lo que podría significar y aclara que una vez que el objeto está construido, tengo tendencia a encon­trar en él, de forma transformada y desplazada, imágenes, impresiones, hechos que me han conmovido profundamente (en general, sin advertirlo), formas que siento muy próximas, aunque soy incapaz de identificarlas, lo que las vuelve siem­pre más inquietantes.9

Giacometti parece haber creado esta escultura de modo cas automático, a partir de elementos de su inconsciente. Su insta­lación puede, en efecto, ser vista como una metáfora de la rea­lidad interna inconsciente que se constituye de huella en hue­lla, de manera casi artesanal, en la que elementos imprevisibles: se combinan en el transcurso de las experiencias del sujeto y de sus propias respuestas nacidas de la singularidad de su vidk psíquica.

El segundo argumento de peso que sostenemos en este librc es que la constitución de esta realidad interna inconsciente, fun­dada sobre los mecanismos de la plasticidad, no es exclusiva­mente un fenómeno de orden psíquico, sino que también invo­lucra al cuerpo. En efecto, discutiremos la asociación entre las huellas dejadas por la experiencia y los estados somáticos. El argu­mento se centra en que a las percepciones que dejan una huella en la red sináptica se asocia un estado somático. Esta afirma­ción descansa en una serie de datos recientes de investigaciones, en neurobiología, como el trabajo de Antonio Damasio,'° quien formula una síntesis en la teoría de los marcadores somáticos. Retomando las primeras hipótesis sobre el origen de las emocio­nes propuestas por William James a fines del siglo XIX." Según esta teoría, la percepción está asociada con un estado somático; y el recuerdo del estado somático asociado con una percepción contribuye a producir la emoción. La percepción sola sería neu­tra desde el punto de vista emocional. La lectura o el recuerdo, por sistemas neuronales particulares, del estado somático aso­ciado a la percepción o a las huellas que esta última ha dejado en la red sináptica sería un elemento determinante en la expe­riencia emocional subjetiva. A la luz de esta teoría de los mar­cadores somáticos, revisaremos el concepto de pulsión, defi­nido por Freud como un concepto límite entre lo somático y lo psíquico.12 Esto nos llevará, más allá de la relación percep­ción-emoción, a relacionar la realidad interna inconsciente con los estados somáticos que están asociados con sus elementos constitutivos.

Luego de haber expuesto el hecho biológico de la plastici­dad, la convergencia que implica entre huella psíquica y huella sináptica en la interfaz entre el sujeto y el organismo, y después de haber explicitado su papel en la emergencia de la individua­lidad, este libro propone hipótesis para un modelo del incons­ciente que integre los datos recientes de la neurobiología con los principios fundadores del psicoanálisis.

Notas

1 Kandel, E. R., "Cellular mechanisms of learning and the biological basis of individuality'; Principles of neural science, Nueva York, McGraw-Hill, 2000, pp. 1247-1289 [trad. esp.: Principios de neurociencia, Madrid, MacGraw-Hill, 20011.

* En su obra más reciente, Eric R. Kandel retoma el problema de las relaciones entre neurociencia y psicoanálisis. Véase In search of memory. The emergence of a new science of mind, Nueva York, W. W. Norton, 2006 [edición española en preparación: Buenos Aires, Katz editores, 20071. [N. del E.]

2 Malenka, R. C., "The long-term potential of LTP" , Nature Reviews Neuroscience, 4, 2003, pp. 923-926.

3 Ramón y Cajal, S., Histologie du systéme nerveux de l'homme et des vertébrés, París, A. Maloine, 1909-1911

4 Freud, S., "Esquisse d'une psychologie scientifique" [1895], Naissance de la psychanalyse, París, PuF, 1956 [trad. esp.: Proyecto de psicología, Obras completas, t. i, trad. de J. L. Etcheverry y L. Wolfson, Buenos Aires, Amorrortu, 1978-1985].

Para ésta y todas las demás citas textuales y la terminología de Freud, seguimos en este libro la traducción al castellano de las Obras completas de Freud de la editorial Amorrortu. Cuando no sea el caso, se indicará nuestra traducción entre corchetes por considerar que se aproxima más a la versión francesa citada por los autores. [N. de la T.]

5 Hebb, D. O., The organization of behavior, Nueva York, John Wiley & Sons, 1949 [trad. esp.: Organización de la conducta, Madrid, Debate, 19851.

6 Kandel, E. R., "The molecular biology of memory storage: a dialogue between genes and synapses , Science, N° 294, 2001, pp. 1030-1038.

7 Freud, S., "Au-delá du principe de plaisir" [1920], Essais de psychanalyse, París, Petite Bibliothéque Payot, 1981, pp. 121-122 [trad. esp.: Más allá del principio de placer, Obras completas, op. cit., t. XVIII, p. 581.

8 Véase la crítica de Catherine Malabou en Que faire de notre cerveau?, París, Bayard, 2004.

9 Giacometti, A., "Réponse á une enquête in Minotaure , citado en Sylvester, D., Giacometti, André Dimanche editor, 2001, p. 74. La reseña de la Tate Modern en Londres que describe la escultura "La hora de las huellas" indica que esta construcción frágil sugiere los misterios del inconsciente, combinando el espacio y el tiempo, el erotismo y la muerte.

10 Damasio, A. R., L'erreur de Descartes, París, Odile Jacob, 1884 [trad. esp.: El error de Descartes, Santiago de Chile, Andrés Bello, 19961.

11 James, W., The principles of psychology (189o), Nueva York, Dover, 1950 [trad.
esp.: Principios de psicología, México, Fondo de Cultura Económica, 1989]

12 Freud, S., "Pulsions et destin des pulsions , Métapsychologie [1915], París Gallimard, Col. "Idées'; 1976, p. i8 [trad. esp.: "Pulsiones y destinos de pulsión'; en Trabajos sobre metapsicología, Obras completas, op. cit., t. xIV, p


LOS AUTORES

François Ansermet (Suiza, 1952) Profesor de psiquiatría del niño y del adolescente en la Facultad de Biología y Medicina de la Universidad de Lausana, F. Ansermet es psicoanalista, especializado en medicina perinatal, particularmente en situaciones de stress y traumatismos precoces. Estudioso de las relaciones entre psicoanálisis y neurociencias, se ha concentrado en los vínculos entre huella psíquica y huella sináptica. Es autor, entre otros libros, de Clinique de 1'origine. L'enfant entre la médecine et la psychanalyse (1999), y Parentalité stérile et procréation médicalement assistée. Le dégel du devenir (2006).

Pierre Magistretti (Suiza, 1952)

Estudió en Ginebra y en la Universidad de California, en San Diego, donde obtuvo su doctorado en biología. Realizó significativas contribuciones sobre el metabolismo de la energía cerebral y descubrió varios mecanismos celulares y moleculares que explican la relación entre la actividad neuronal y el consumo de energía por el cerebro. Esos trabajos tienen una importante derivación en la comprensión del origen de las señales detectadas con las técnicas actuales de proyección de imágenes cerebrales utilizadas en la investigación neurológica y psiquiátrica.

Es autor de más de cien artículos científicos y ha participado en numerosos congresos en Europa y en los Estados Unidos. En 2002 obtuvo la medalla Emil Kraepelin, concedida por el Instituto Max Planck de Munich.

Estos suizos...

Chocolates suizos, vacas suizas, quesos suizos, guardas suizos... No sé, pero mi desconfianza tal vez tenga una base histórica: vas de visita a Suiza y nace un monstruo, [w:Frankenstein_o_el_moderno_Prometeo|El Monstruo], o dos...

Desde otro punto punto de vista, el esfuerzo por rescatar al psicoanálisis de sus delirios narcisistas es probablemente digno de mejor causa. No es un tema nuevo, y la insistencia en echarle parches empieza a parecer obsesiva.

Bueno, ya contarás algo sobre lo que hayas aprendido cuando termines. Me puede la curiosidad...