No pienses en un elefante

 

 

Índice

Presentación ........................................................... 9

 

NO PIENSES EN UN ELEFANTE

Prólogo: EI cambio de marco es cambio social ........... 17

PRIMERA PARTE: TEORÍA Y APLICACIÓN

1.         Enmarcar para recuperar el discurso público ....... 23

2.         ¡Entra en escena el Terminator! .......................... 61

3.         ¿Qué hay en una palabra? Muchas cosas, si la

...... palabra es matrimonio ....................................... 75

4.         Metáforas del terror ........................................... 83

5.         Metáforas que matan ....................................... 105

6.         Traicionar la confianza: más allá de la mentira ... 113

SEGUNDA PARTE: DE LA TEORÍA A LA ACCIÓN

7.         Lo que quiere la derecha .................................. 121

8.         Lo que une a los progresistas .......................... 133

9.         Las preguntas más frecuentes ......................... 141

10.      Cómo se responde a los conservadores ............ 161

Agradecimientos .................................................... 171

 

EI autor ................................................................. 173


Presentación

Este famoso y combativo libro de George Lakoff sobre el lenguaje político —con cientos de miles de ejemplares ven­didos en EE. UU.— nace de las derrotas electorales de los demócratas estadounidenses y de la frustración de este estu­dioso ante el modo errático en que sus correligionarios entendían la comunicación en política. Pero ya en 1996 Lakoff había publicado un libro mucho más académico, Moral politics. What Conservatives know that Liberals don't, en el que analizaba las «visiones del mundo» propias de los con­servadores (republicanos) y los progresistas (demócratas) de EE. UU. No pienses en un elefante, este pequeño libro de com­bate, sintetiza décadas de trabajo y discusión en el ámbito de la lingüística cognitiva, en el que Lakoff es un autor de refe­rencia. Y eso lo enriquece y hace fructífera su lectura.

 

Los conservadores estadounidenses, señala Lakoff, han invertido billones de dólares desde los años setenta en think tanks, en financiar investigadores y encuentros dedi­cados a estudiar la mejor forma de estructurar y comunicar sus ideas y de destruir las posibilidades de su adversario. Y lo lograron. Consiguieron definir las grandes cuestiones políticas en sus términos y etiquetar a sus opositores desde su lenguaje y sus valores. Los demócratas estaban claramente a la defensiva, al menos hasta que, gracias en parte a la decidida contribución de Lakoff, éstos a su vez han conseguido recientemente afirmar una posición alter­nativa a la de los neoconservadores.

 

Los conservadores elaboraron una estrategia adecuada a la sociedad de la comunicación, que es la de la mediatización de la política. La indagación de Lakoff parte de una perplejidad. ¿Qué tienen en común, se preguntaba, las diversas posiciones conservadoras en los varios asuntos que componen la agenda política: los impuestos, el aborto, la guerra de Irak, los seguros sociales, etc.? Aparente­mente nada, se decía; forman un puzzle de actitudes inco­herentes. Sin embargo, al ver esas políticas desde los siste­mas de conceptos sobre la moral, que estaba entonces estudiando, Lakoff captó una coherencia subyacente a estas diversas posiciones. En su hipótesis, tanto las políti­cas conservadoras como las progresistas tienen una con­sistencia moral básica, se fundamentan en visiones dife­rentes de la moral familiar, que se extienden a la política y a otros ámbitos. La familia conservadora se estructura en torno a la imagen del padre estricto que cree en la necesi­dad y el valor de la autoridad, que es capaz de enseñar a sus hijos a disciplinarse y a luchar en un mundo competitivo en el que triunfarán si son fuertes, afirmativos y disciplinados.

 

El gran logro de la estrategia de los conservadores ha sido el de estructurar todos los asuntos políticos en torno a estos valores básicos y profundamente asentados en la mentalidad de gran parte de los ciudadanos. Profundi­zando ese sistema de conceptos y valores, los intelectuales al servicio de los republicanos estadounidenses han sido capaces de elaborar un discurso articulado y un lenguaje eficaz. Eficaz porque reconoce el poder de nombrar, que es el de empotrar cada denominación en un marco concep­tual que implica valores y sentimientos de los que las audiencias son generalmente inconscientes. Y ese lenguaje bien armado con sus implicaciones morales y emocionales tiene el poder de definir las realidades una vez introdu­cido y reiterado en los medios de comunicación. La «gue­rra contra el terror» es un ejemplo. Activa el miedo a un terror difuso —y con el miedo, el marco del padre estricto— y asocia terrorismo con «guerra», que requiere un comandante en jefe, un «presidente de guerra», poderes especiales para la guerra, así como naciones que atacar, etc.

Los progresistas tienen también un sistema moral que se enraíza en una concepción de las relaciones familiares. Es el modelo de los padres protectores, que creen que deben comprender y apoyar a sus hijos, escucharles y dar­les libertad y confianza en los demás, con los que deben cooperar. Este sistema moral inspira sus opciones políti­cas, como el del padre estricto organiza las de los conser­vadores. Pero los progresistas no han sido tan conscientes como éstos de la necesidad de dotarse de un lenguaje coherente que les permita definir desde sus propios valo­res y sentimientos los asuntos en juego en el espacio público. Y así han aceptado el lenguaje y los marcos de sentido impuestos por los radicales neoconservadores, aunque los discutieran. Pueden abandonar su posición defensiva sólo afirmándose en sus propios valores y senti­mientos y en lo que éstos pueden aportar. Deben enmarcarlos diferentes asuntos en su sistema de conceptos morales y su lenguaje. En el caso de la «guerra contra el terror» vale la pena afirmar, sostiene Lakoff en primer lugar, queésta ha debilitado a los EE. UU. y que la identificación del enemigo, Sadam y su país, con Al Qaeda y el terrorismo era una ficción interesada; que la diplomacia es mejor que la guerra, etc.

 

Esta notable obra de Lakoff permite introducir la refle­xión sobre las implicaciones de los diferentes discursos políticos en otros ámbitos, como el español, donde los con­servadores han aprendido la lección de sus correligiona­rios estadounidenses. Aquí también han optado por un lenguaje agresivamente afirmativo de un sistema concep­tual unificado que organiza y da coherencia a sus posicio­nes políticas y las vincula con valores y sentimientos mora­les. Y esta capacidad de movilizar emociones es un arma deenorme valor en el contexto de la mediatización de la polí­tica. Algo que urge a los progresistas aprender a hacer.


Prólogo

El cambio de marco es cambio social

Los marcos son estructuras mentales que conforman nuestro modo de ver el mundo. Como consecuencia de ello, conforman las metas que nos proponemos, los planes que hacemos, nuestra manera de actuar y aquello que cuenta como el resultado bueno o malo de nuestras accio­nes. En política nuestros marcos conforman nuestras polí­ticas sociales y las instituciones que creamos para llevar acabo dichas políticas. Cambiar nuestros marcos es cambiar todo esto. El cambio de marco es cambio social.

Los marcos de referencia no pueden verse ni oírse. Forman parte de lo que los científicos cognitivos llaman el «inconsciente cognitivo» —estructuras de nuestro cerebro a las que no podemos acceder conscientemente, pero que conocemos por sus consecuencias: nuestro modo de razonar y lo que se entiende por sentido común. También conocemos los marcos a través del lenguaje. Todas las palabras se definen en relación a marcos conceptuales. Cuando se oye una palabra, se activa en el cerebro su marco (o su colección de marcos).Cambiar de marco es cambiar el modo que tiene la gente de ver el mundo. Es cambiar lo que se entiende por sentido común. Puesto que el lenguaje activa los mar­cos, los nuevos marcos requieren un nuevo lenguaje. Pensar de modo diferente requiere hablar de modo diferente.

Actualmente en Estados Unidos sólo hay un think tank progresista implicado en una empresa importante de cambio de marco: el Instituto Rockridge (www.rockrid­geinstitute.org). Es nuevo y está creciendo. El Instituto Rockridge reúne a científicos y lingüistas cognitivos con científicos sociales para reenmarcar todo la gama de las cuestiones importantes en políticas públicas desde una perspectiva progresista. Sus investigaciones no son parti­distas y se publican en abierto en su página web. Este libro utiliza y difunde esas investigaciones.

 

Como respuesta a la demanda del público, éste es un libro breve e informal. Quiere ser una guía práctica tanto para ciudadanos activistas como para cualquiera que tenga un serio interés por la política. Quienes deseen un tratamiento más sistemático y académico deberían leer mi libro Moral Politics: Houo Liberals and Conservatives Think (Política Moral: Cómo piensan los conservadores y los progresistas).

 

Este libro fue escrito y publicado con ocasión de las elecciones americanas de 2004. Pero desde entonces su importancia ha aumentado mucho. Los sondeos a pie de urna revelaron lo que el libro predecía: que los valores morales eran más importantes que todas las demás cues­tiones: más importantes que el terrorismo, que la guerra, que la economía, que la sanidad o que la educación. En aquellas elecciones los progresistas se unieron como nunca lo habían hecho antes en la historia reciente. Lo que los unió, por decirlo así, visceralmente, lo que les dijo que Bush era inmoral, fueron sus propios valores pro­gresistas.

 

Es vital —para nosotros, para nuestro país y para el mundo— que continuemos unidos. Lo que nos une son nuestros valores. Tenemos que aprender a expresarlos con firmeza y claridad. Para que los demócratas puedan ganar en el futuro, el Partido tiene que ofrecer al país una visión moral clara, una visión común a todos los progresistas. No puede presentar sus programas como si fueran una mera lista de la compra. Debe ofrecer una alternativa moral más tradicionalmente americana y que represente todo aquello de lo que los americanos están orgullosos.

Este libro ha sido escrito al servicio de esa visión. ¡Disfrútalo!

 

GEORGE LAKOFF Noviembre, 2004

 

COLECCIÓN COEDITADA CON FORO COMPLUTENSE

No está permitida la reproducción total o parcial de este libro, ni su tratamiento informático, ni la transmisión de ninguna forma o por cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico, por fotocopia, por registro u otros métodos, sin el permiso previo y por escrito de los titulares del copyright.

 

 

Título original: Don't think of an elephant!

Primera edición: 2004 by Chelsea Green Puhlishing

 

©2004 by George Lakoff

© 2007 by Editorial Complutense, S. A.

Donoso Cortés, 63 - 4." planta. 28015 Madrid Tels. 91 394 64 60/1. Fax: 91 394 64 58 ecsa@rect.ucm.es

www.editorialcomplutense.com

©2007 de la traducción: Magdalena Mora Primera edición: marzo de 2007

ISBN: 978-84-7491-813-7

Depósito legal: M-13.390-2007

Fotocomposición: MCF Textos, S. A. lmpresián: Top Printer Plus

Impreso en España-Printed in Spain

 

 

Paradoxas

Me parece que [w:George Lakoff] parte de premisas erróneas: cree que los demócratas perdieron las elecciones en EEUU e intenta explicarlo y remediarlo. Pero ¿y si no perdieron las elecciones, sino que se las robaron?  El "marco" cambiaría por completo. En resumen, si cree sus premisas ha escrito un buen panfleto y si alberga la menor duda está realizado una gran venta.

Marcos

Javier Gallego

Me gusta Lakoff desde hace tiempo, y este libro me ha parecido un acierto. De hecho tengo pendiente escribir un post sobre ello. Lo más interesante del libro, para mí es comprobar que incluso se acerca a la realidad de la política española. Cada vez que escucho/leo a Rajoy, veo un padre autoritario. Y cada vez que el PSOE lo hace, encuentro parte de lo del padre no-autoritario (la verdad es que no me convence la terminología en español- Un ejemplo, la actitud ante la "crisis" con Chavez. El PP pide retirar embajadores, etc. Postura de fuerza de un padre autoritario. Posición PSOE, "encapsular" el problema, "dialogar"... No es que uno tenga razón y el otro no, son dos "paradigmas", "marcos" a través de los que entienden la política. El PP, por su parte, cumple al pie de la letra las recomendaciones de Lakoff sobre "redefinir" el problema en sus términos. Por ejemplo, en un debate sobre la "castración química" de los violadores, la representante del PP, siempre rechazaba hablar en esos términos. O cuando están en contra de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, siempre lo plantean como que están en contra de que el Estado diga qué moral deben tener los ciudadanos. Olé por ellos

 

PD. No entraré en eso de "nos han robado las elecciones" por razones obvias

La teoría de Lakoff

Este artículo tiene más de dos años, pero puede ser interesante.