Juan Luís Pintos lleva mucho tiempo trabajando en el análisis de la vejez desde la perspectiva de los imaginarios sociales. Uno de los trabajos más relevantes sobre este tema es el siguiente:
* Algunos imaginarios sociales de la vejez: observaciones sobre datos de internet, Semata: Ciencias sociais e humanidades, ISSN 1137-9669, Nº 18, 2007. (http://gceis.net/node/101)
Para poder hacerse una idea del mismo, reproducimos unos comentarios que se hacen en dicho trabajo y cuya intención es la de abrir el campo de investigación.
1.Entre los resultados que nos han llamado la atención hemos de resaltar la no aparición de ninguna relación entre vejez y religión. No tanto por el tópico de una vuelta personal a la religión de los ancianos que entraría dentro de un discurso pastoral en el que se supone que tarde o temprano se vuelve a la disciplina de las iglesias, cuanto por la ausencia de discursos institucionales de las organizaciones religiosas acerca del fenómeno de la vejez. El caso es que esta ausencia de relación nos confirma en la tesis que hemos expuesto en otro escrito[14] de que se está produciendo una serie de sustituciones funcionales anteriormente atribuidas socialmente a las organizaciones religiosas y que actualmente asumen las instancias civiles como función propia de los Estados.
2. Pensamos que sería muy productivo en este tipo de investigaciones el asumir perspectivas vinculadas a las generaciones presentes en una sociedad en un momento dado. Esto implica varias dificultades que es posible resolver con técnicas adecuadas. Las complejidades que supone la introducción del tiempo como variable operativa en las investigaciones en ciencias sociales puede producir resultados sorprendentes. Lamentablemente no lo hemos podido hacer en esta investigación pero creemos necesario realizarlo para investigaciones futuras[15]
3. Los imaginarios sociales de la vejez a los que hemos tenido acceso en esta investigación plantean la necesidad de dos operaciones distintas. La primera requiere realizar nuevas observaciones, con mejores técnicas y recogiendo datos más completos y significativos y que probablemente podrían obtener financiación por parte de algunas organizaciones públicas o privadas presentes en los ámbitos sociales más cercanos al fenómeno investigado. La segunda operación ya no depende de las instituciones que investigan sino de las que toman decisiones. Es decir, de los sistemas políticos y sus organizaciones en los diferentes niveles de la sociedad. Tendrían ellos que operar comunicativamente, es decir preguntar a los interesados o afectados antes de tomar decisiones sobre las posibles y costosas respuestas.
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Hola Coca, soy nueva aquí y
Hola Coca, soy nueva aquí y quizá no me acabe de enterar bien. Tampoco sé lo que habíais tratado antes sobre este tema. Así que lo mismo mi intervención está totalmente fuera de contexto, no lo sé. Pero por si sirve de algo, daré mi opinión sobre los imaginarios sociales de la vejez.
Creo que la mayoría de imaginarios sociales que se están construyendo, están basándose en la primacía de los patrones y modelos de valores económicos, que son llevados en nuestra sociedad a todos los campos. No es que se trate de seguir un modelo analítico marxista, pero si en algo acertó Marx, fue en subrayar la imporancia de los económico y su preponderancia sobre lo demás. Intentaré explicarme:
Una persona europea o americana, que sea mayor, está jubilandose, a punto de jubilarse o totalmente apartada del proceso productivo en todas sus fases. Por lo tanto, esto ya la hace menos atractiva para el sistema: no produce y sus necesidades de consumo disminuyen.
Además supone un molesto recuerdo de algo inevitable que nos acerca a un sufrimietno personal: la muerte. Todos hemos de morir y la vejez nos recuerda esa proximidad. Esto tampoco lo vemos culturalmente como atractivo.
Por otra parte, la vejez nos hace dejar de asociarnos a lo que "hemos dejado de ser": bellos, hermosos, delgados, enérgicos, pasionales, y en general, lejanos a todos los patrones que la sociedad de consumo nos intenta vender. Es decir: aquello que quisieramos mantener eternamente. Todo lo más alejado posible a las realidades de enfermedad y muerte, mucho más frecuentes en la vejez que en la juventud.
Al vejez se hace interesante para los sistemas sociales en la medida en que también podamos hacer de ella un negocio y continúe "siendo social y económicamente productiva". Por ejemplo: cuando en temporada baja, las plazas hoteleras se cubren por completo en el Levante español, gracias a las vacaciones del INSERSO. Entonces sí es interesante, porque es productivo, porque mantiene el sistema económico.... Lo mismo pasaría con los demás aspectos. En la medida en que supongan algo que gestionar, algo en lo cual gastar, algo que financiar, o un hueco de mercado emergente... ahí la vejez será socialemnte aceptada. Y sino, no.
Por qué?. Pues porque se la considerará inútil al sistema productivo y además un recuerdo horroroso de todo lo que quisiesemos poder negar y que es innegable e inevitable. Pero esto no funciona del mismo modo en todas las culturas. Por ejemplo, en oriente se respeta la vejez precisamente por todo lo contrario por lo que aquí se evita. Se ve la vejez como una posibildad de aproximarse a la excelencia del ser humano: la budeidad, la sabiduría, la trascendencia... de ese modo, el desapasionamiento propio de la edad es visto como una ventaja en el camino a la iluminación. El poder disponer de tiempo para prepararse para ese momento (morir -renacer) sin la necesidad de tener ninguna actividad que cubrir para "llenar el tiempo", o la experiencia acumulada durante la vida... son cosas que acercan a la gente al ideal de la sabiduría innata que llevaría al despertar de la realidad de todas las cosas; a la unificación con la esencia divina de todo ser humano.
Por ese motivo las cualidades, que en una cultura cuyos sistemas son dominados por un tipo de economía tan agresive como la nuestra, no pueden aceptar que un sistema alternativo, aleje al sistema económico de la reproducción necesaria para su supervivencia. En cambio, en oriente, alejarse del sistema productivo no es problema. En algunos países la gente espera el momento de que llegue esa oportunidad para poder dedicar el resto de la vida a lo importante. Cosas como conocerse a sí mismo, o no tener nada especial que hacer o con lo cual "llenar una existencia vacía". Sino aprovechar la ocasión de que ese alejamiento de lo productivo, les enseñará, que el vacio es justamente lo único que hay que comprender para hayar la felicidad.
Parece mentira, como una misma cosa pueda ser percibida de modos tan opuestos. Pero la explicación sí está en la religión. Porque todos los paragidmas económicos, políticos y sociales tienen una fuerte base religiosa.
Bueno, no me extiendo más, que para no saber de qué va el tema ya me he extendido bastante.
Hasta otro día
chus.alonso1@gmail.com