Un mundo desbocado

giddens1.jpg

Aunque parezca un tanto desfasado con nuestros días, nunca está de más recordar el libro “Un mundo desbocado. Los efectos de la globalización en nuestras vidas” escrito por el sociólogo británico Anthony Giddens. Desde una óptica sociológica, Giddens hace referencia a los distintos cambios sociales, económicos, culturales e incluso climáticos relacionados impensablemente unos con otros como parte de una serie de consecuencias inesperadas de la modernidad.

La reflexión en torno al riesgo como una proyección calculable-predecible para sobrellevar escenarios inminentemente desfavorables en el futuro, es algo que el autor consigue dilucidar.

A grandes rasgos, el riesgo se puede se puede perfilar desde dos dimensiones, por una parte va a considerar todo lo que tenga que ver con los fenómenos de la naturaleza sin la presencia del hombre y por otra, va a estar relacionado con todos aquellos efectos inminentes de una intervención directa o indirectamente, conciente o inconsciente de la mano del ser humano.

Desastres naturales como terremotos o las mismas erupciones volcánicas son algunos de los inminentes riesgos conferidos por la naturaleza.

La caída de la bolsa de valores, accidentes en el transporte aéreo- terrestre o ciertos conflictos bélicos, son algunos de las catástrofes más evidentes en donde la intervención del ser humano ha estado presente, a lo que debería ser incluida la caza indiscriminada de animales en riesgo de extinción, quemazón de bosques, contaminación de alimentos con pesticidas, productos modificados químicamente, manipulaciones genéticas, el calentamiento global y el daño a la capa de ozono destacan en esta dimensión.

Concerniente a esto último y relacionado con el deterioro ecológico mundial, ciertas indagaciones científicas han venido a demostrar que ciertos cambios en la temperatura del planeta o algunos desastres medioambientales, dicen directa relación con la injerencia que ha tenido el hombre en gran parte de estos fenómenos antiguamente apreciados de manera originaria como parte del ciclo natural.

En conclusión, ya sea proveniente de la naturaleza u ocasionado por el mismo hombre, lo cierto es que el riesgo nos hace percibirnos como una sociedad cada vez más desprovista de certezas.