La división cuerpo-mente origina la crisis actual de las humanidades

Este interesante artículo lo firma Yaiza Martínez y ha sido publicado en la revista Tendencias 21.

Edward Slingerland apuesta en un libro por que el estudio de las religiones, el arte o la literatura, integre los descubrimientos de las ciencias naturales
 

El profesor de la University of British Columbia de Canadá, Edward Slingerland, plantea en su libro "What Science Offers the Humanities. Integrating body and culture", la necesidad de replantearse el estudio de las religiones, la literatura y el arte desde una nueva perspectiva, que integre los descubrimientos de las ciencias naturales. De esta manera, las humanidades tendrían un nuevo enfoque que las libraría de las tediosas interpretaciones –tan extendidas- de teorías del conocimiento como el postmodernismo o el postestructuralismo, que en último extremo han terminado por obstaculizar el avance del conocimiento. La mente es el cuerpo y el cuerpo es la mente, dice Slingerland. Una vez superada la brecha metafísica entre la realidad del espíritu y la densa realidad física, se impone la reconsideración de las fórmulas de estudio de la cultura humana, afirma el autor. Por Yaiza Martínez.

LSCS
Edward Slingerland es un profesor de estudios asiáticos de la University of British Columbia (UBC) de Canadá, que está especializado en estudios religiosos, pensamiento chino, lingüística cognitiva y psicología evolutiva.

Cofundador y codirector del llamado Centre for the Study of Human Evolution, Cognition and Culture (HECC) de la UBC, Slingerland es asimismo autor de un libro de reciente aparición titulado What Science Offers the Humanities. Integrating body and culture (Lo que la ciencia ofrece a las humanidades. Integrando cuerpo y cultura).

En esta obra, el autor examina algunos de los problemas profundos a los que se enfrenta el estudio de la cultura, apuntando a que para que las humanidades progresen, sus estudiosos deberían tener en cuenta las contribuciones de las ciencias naturales, en especial las de las investigaciones sobre el conocimiento humano.

Según Slingerland, estas investigaciones han demostrado en los últimos años, por ejemplo, que no existe separación alguna entre mente y cuerpo. Desde esta perspectiva, el autor aporta sugerencias acerca de cómo los humanistas podrían comenzar a utilizar los descubrimientos científicos para comprender mejor la cultura humana.

Crisis de las humanidades

Pero, por otro lado, Slingerland no concede a los descubrimientos científicos ni a la ciencia en general la última palabra en moralidad, religión, arte o literatura. Simplemente, el autor pretende sustituir la división ciencias-humanidades por una aproximación más integrada de ambas ramas del conocimiento a favor de un estudio de la cultura de mayor alcance.

En la introducción de su libro, Slingerland explica que existe una verdadera crisis de las humanidades, provocada por la aplicación triunfante de la “teoría” a objetos humanistas de análisis. Esta aplicación ha terminado por volver rutinarios y mecánicos los estudios humanistas, confiriéndoles una rigidez extrema, advierte el autor.

Por otro lado, décadas de aplicación de este sistema de estudio han llevado a que los trabajos de los humanistas se vuelvan demasiado aislados y poco relacionados entre sí, alejándolos de los cánones normales de inteligibilidad.

La ortodoxia de la teoría postmodernista o postestructuralista, por ejemplo, según señala Slingerland, ha acabado por sofocar a los departamentos de literatura de todas las universidades del mundo.

El autor intenta establecer por tanto una nueva concurrencia entre ciencia y humanidades que integre la ciencia y las humanidades en una sola cadena vertical de explicaciones.
 

 
Portada del libro de dward Slingerland.
Mente y materia

La Universidad actual, advierte Slingerland, está dividida en dos amplias ramas: humanidades y ciencias naturales. Esta división hunde sus raíces en una cuestión de la que pocos se percatan en nuestra era secular: la creencia metafísica que señala que existen dos tipos de sustancias en el mundo, mente y materia, que operan siguiendo principios distintos.

Las humanidades estudian los productos del espíritu o de la mente humanos (literatura, religión, arte e historia), mientras que las ciencias naturales se ocupan de investigar el reino de los objetos y sus leyes deterministas.

El dualismo mente-cuerpo, según el autor, es una intuición humana universal que, en el caso de Occidente, ha sido institucionalizada en la Academia moderna.

En disciplinas donde este dualismo es particularmente problemático, como en la antropología, se crea simplemente una grieta: los antropólogos biólogos se dedican al estudio de “huesos y piedras”, mientras que los antropólogos culturales se centran en el campo más esotérico de la comprensión del factor social de los humanos.

Esta división ha llevado a un creciente número de universidades a dividir la labor de los antropólogos en departamentos separados o a tratar de conseguir que convivan ambas tendencias.

Más allá del dualismo: tomando en serio al cuerpo

Para Slingerland, este dualismo entre ciencias naturales y humanidades es un grave error. Según él, la mente es el cuerpo y el cuerpo es la mente, por lo que no debería existir una absurda brecha entre nuestra necesidad de certeza transparente y el denso mundo aparentemente carente de sentido.

Porque, señala el autor, el mundo en realidad es “razonable”, no por la trascendencia, sino en un sentido eminentemente encarnado, antropocéntrico. El proceso de la evolución, por ejemplo, demuestra que existe un fuerte ajuste entre nuestros valores y deseos y la estructura del mundo en el que nos hemos desarrollado.

Tal y como argumenta Slingerland, el ser humano parece ser el único ser del reino animal que posee una fluidez cognitiva y una tecnología cultural para efectuar algunos cambios sustanciales en aquello que nos da placer, aquello que consideramos digno de perseguir y todo aquello que estimamos significativo.

Pero toda esta innovación cognitiva y cultural está en realidad varada, y en última instancia siempre quedará constreñida a la estructura del cuerpo.

Integración vertical

En su libro, por tanto, Slingerland trata de defender una aproximación integrada, “encarnada”, del estudio de la cultura humana.

Si consideramos las humanidades más allá de la metafísica dualista, las estructuras de la cultura humana deberían verse conectadas a los objetos de estudio de las ciencias naturales, en lugar de sobrevolar mágicamente sobre ellos.

Los humanistas necesitan empezar a tomar en serio, por ejemplo, los descubrimientos sobre el conocimiento humano realizados por las neurociencias y la psicología, que cuestionan dogmas tan profundamente enraizados en nuestra cultura como el de la razón incorpórea o el del cerebro como “pizarra en blanco”.

Para el autor, unir humanidades y ciencias naturales en una sola fórmula de conocimiento integrado sería la única manera de acabar con la actual invasión de discursos contingentes sin fin, de representaciones de las representaciones, en definitiva, con las enredadas formas de explicación que actualmente obstaculizan los estudios humanistas.

En mi opinión

A este bollo no es que le falten cinco minutos, es que ya está reseso antes de salir del horno.

Plantearse superar el dualismo mediante la integración no señala la solución del problema sino la causa.

Cuerpo-Cultura

Considero sumamante relevante que existan libros como este, la existencia de separaciones entre Cuerpo y Cultura, nos han hecho creer que las diferencias raciales y fisiológicas (sin criterios de supremacía, sino de adaptació diferencial a la Naturaleza), nos han hecho caer en la creencia de romper con las Leyes Naturales de Adaptación Humana, junto con la sobrevaloración de aspectos Ideológicos como soluciones a las Razas, sin dejar que sean las Razas quienes construyan su propia Historia y Cultura.

cuerpo - mente

Es muy interesante este planteamiento.    Solo que tiene un pequeño problema, y es que muy poca gente saber qué es en realidad la mente.  Ese es el centro del asunto. Es cierto que existe una basta literatura en el budismo (sobre todo el chino) acerca de qué es  la mente. Pero su comprensión solo puede ser experimental.  De modo que profundizar en este tema pasa por largas horas de meditación, contemplación y estudio.

 

Según las Escuelas filosóficas budistas, la realidad no existe al margen del observador, ya que no es posible la realidad objetiva. EL observador condiciona la realidad.  Ambos son interdependientes: realidad y observador. Igual que lo son cuerpo y mente.

 

El tema de qué es la mente está siendo abarcado a un tiempo por las disciplinas de la neurociencia, la psicología y la filosofía entre otros, como antropología, etc. Para saber más sobre estas investigaciones de carácter interdisciplinar es bueno leerse:

 

"Emociones aflictivas. Cómo entenderlas y superarlas"  Daniel Goleman,  Dalai Lama y otros.  Editado por Kairós. Son las actas de uno de los congresos Mente y Vida , cuya recopilación y edición corrió a cargo de Goleman (autor de Inteligencia Emocional).

Otro libro interesante para comprender la relaación entre religión y ciencia es:

"El infinito en la palma de la mano"  de Matthieu Ricard  y Trinh Xuan Thuan.  Ed.  Urano.  Matthieu Ricard ha participado es un monje budista (tibetano) de origen europeo. Es hijo de Jean Françoise Ravel, con quien ha escrito "el monje y el filósofo" un Bet Seller en el que intentan explicar los motivos por los cuales el budismo es atractivo para occidente y establecer puentes entre ambas filosofias. Matthieu es doctor en biología por la Sorbona.  Realizó su tesis con un premio noble y trabajó en el Instituto Pasteur. Abandonó todo por hacerse monje y vive en Nepal.  Es el único occidental que domina el sánscrito clásico y es uno de los principales traductores del Dalai Lama al francés. Ha participado como voluntario en varias investigaciones científicas sobre la mente por parte de neurocientíficos norteamericanos. Tras medir su actividad cerebral durante sus meditaciones empleando resonancia magnética y otros instrumentos, los científicos los nombraron oficialemnte "el hombre más feliz del planeta" al haberse saltado los párametros de medida inicialmente previstos en la investigación, demostrar más conexiones neronales y más actividad en el lado izquierdo del cerebro que otros cientos de personas que participaron en el estudio.

En este libro Matthieu charla con un astrofísico vietnamita sobre física, realidad, etc. Ambos exponenen las perspectivas de sus correspondientes disciplinas sobre la realidad y el problema que tiene la ciencia al separar los mundos microscópicos y macroscópicos.  Algo que no sucede en el budsimo.  Es muy interesante.

EL budismo no dirferencia entre cuerpo y mente. Ni lo hace tampoco entre un átomo y la totalidad del universo. Amos libros son muy interesantes. Por mi parte procuraré encontrar este que se cita aquí para leerlo algún día.

 

 

cuerpo - mente

Es muy interesante este planteamiento.    Solo que tiene un pequeño problema, y es que muy poca gente saber qué es en realidad la mente.  Ese es el centro del asunto. Es cierto que existe una basta literatura en el budismo (sobre todo el chino) acerca de qué es  la mente. Pero su comprensión solo puede ser experimental.  De modo que profundizar en este tema pasa por largas horas de meditación, contemplación y estudio.

 

Según las Escuelas filosóficas budistas, la realidad no existe al margen del observador, ya que no es posible la realidad objetiva. EL observador condiciona la realidad.  Ambos son interdependientes: realidad y observador. Igual que lo son cuerpo y mente.

 

El tema de qué es la mente está siendo abarcado a un tiempo por las disciplinas de la neurociencia, la psicología y la filosofía entre otros, como antropología, etc. Para saber más sobre estas investigaciones de carácter interdisciplinar es bueno leerse:

 

"Emociones aflictivas. Cómo entenderlas y superarlas"  Daniel Goleman,  Dalai Lama y otros.  Editado por Kairós. Son las actas de uno de los congresos Mente y Vida , cuya recopilación y edición corrió a cargo de Goleman (autor de Inteligencia Emocional).

Otro libro interesante para comprender la relaación entre religión y ciencia es:

"El infinito en la palma de la mano"  de Matthieu Ricard  y Trinh Xuan Thuan.  Ed.  Urano.  Matthieu Ricard ha participado es un monje budista (tibetano) de origen europeo. Es hijo de Jean Françoise Ravel, con quien ha escrito "el monje y el filósofo" un Bet Seller en el que intentan explicar los motivos por los cuales el budismo es atractivo para occidente y establecer puentes entre ambas filosofias. Matthieu es doctor en biología por la Sorbona.  Realizó su tesis con un premio noble y trabajó en el Instituto Pasteur. Abandonó todo por hacerse monje y vive en Nepal.  Es el único occidental que domina el sánscrito clásico y es uno de los principales traductores del Dalai Lama al francés. Ha participado como voluntario en varias investigaciones científicas sobre la mente por parte de neurocientíficos norteamericanos. Tras medir su actividad cerebral durante sus meditaciones empleando resonancia magnética y otros instrumentos, los científicos los nombraron oficialemnte "el hombre más feliz del planeta" al haberse saltado los párametros de medida inicialmente previstos en la investigación, demostrar más conexiones neronales y más actividad en el lado izquierdo del cerebro que otros cientos de personas que participaron en el estudio.

En este libro Matthieu charla con un astrofísico vietnamita sobre física, realidad, etc. Ambos exponenen las perspectivas de sus correspondientes disciplinas sobre la realidad y el problema que tiene la ciencia al separar los mundos microscópicos y macroscópicos.  Algo que no sucede en el budsimo.  Es muy interesante.

EL budismo no dirferencia entre cuerpo y mente. Ni lo hace tampoco entre un átomo y la totalidad del universo. Amos libros son muy interesantes. Por mi parte procuraré encontrar este que se cita aquí para leerlo algún día.